

De la montaña al pozo: ¿Cómo se extría el carbón en Siero y Sama?

Cuando hablamos de minería, a menudo imaginamos grandes pozos, castilletes de hierro y jaulas que bajan a cientos de metros bajo tierra. Pero lo cierto es que la forma de extraer carbón fue evolucionando con el tiempo y dependía mucho del lugar. Así lo vemos al comparar Siero y Sama de Langreo, dos zonas cercanas unidas por el carbón, pero con realidades algo distintas.
En Siero, la minería comenzó de forma muy rudimentaria y superficial. En los primeros años, los vecinos aprovechaban que las vetas de carbón afloraban en la ladera de los montes, especialmente en lugares como Carbayín. Se trataba de minería de montaña, también llamada a cielo abierto o en galería horizontal, que no requería grandes infraestructuras. Era una actividad casi artesanal, con picos, palas y carretillas. Con el paso del tiempo, las explotaciones se hicieron más profundas, pero en general Siero no llegó a tener pozos tan grandes ni tan mecanizados como los de otras cuencas.
En cambio, Sama de Langreo vivió un desarrollo minero mucho más industrializado y profundo. Situada en el corazón de la cuenca del Nalón, una de las zonas más importantes del carbón asturiano, Sama albergó grandes explotaciones verticales conocidas como pozos, como el famoso Pozo Fondón. Estos pozos descendían a gran profundidad, y requerían complejos sistemas de extracción con maquinaria pesada, cables, castilletes de acero y jaulas elevadoras. Además, el carbón se lavaba en grandes instalaciones llamadas lavaderos, y se transportaba mediante trenes y vagonetas.
Mientras que en Siero se mantuvo durante mucho tiempo un modelo de minería más pequeña y localizada, en Sama se consolidó una industria minera a gran escala, con una enorme influencia en la economía asturiana y en la vida de miles de familias.