
Puente de madera
Transcurridos dieciséis años desde la trágica "Llena de San Miguel" y para paliar los daños que la incomunicación nos traía, se decidió la construcción de un nuevo Puente que permitiera cruzar el río sin dificultades. El encargo se le adjudicó a un miembro de la familia salmerona de los "Argüelles", el costo de la obra fue a su cargo, y cómo compensación se le otorgó el derecho al "Pontazgo", que consistía en que él pudiera cobrar un canon a los transeúntes y al tráfico de mercancías.

El paseo del Nalón y el puente viejo de Sama en el año 1893. Fuente: Boletín INCUNA (INCUNA, Asociación de Arqueología Industrial, 2002)
En 1692, se construyó a quinientos metros, aguas arriba, del viejo "Puente de los Turiellos", aprovechando las buenas condiciones geológicas del terreno, y su mayor cercanía al casco urbano de la Villa de Sama. El puente partía de la "Casa de Foros" y atravesaba el río en la zona denominada de "la Bahúa"; ello trajo una nueva distribución de los caminos: El primer tramo, a modo de viaducto, cruzaba toda la finca e iba directamente en busca del "camino francés" o "calle Mayor" a la altura de lo que después se conoció como "Plaza del Escabeche". A mitad de este tramo, se hizo un desvío hacia la izquierda que, pasando a la vera de la iglesia de San Juan (lugar en que fue coronado el rey Aurelio), reducía el trayecto hasta la Plaza de los NozaIones (salida de la Villa en dirección a Ciaño). Cien años más tarde, en 1792, el río Nalón, bajo la dirección del coronel Casado, se convirtió en navegable desde la Villa de Sama, hasta Trubia. Por esa razón hubo que modificar el puente para el paso de las chalanas, a los astilleros de construcción y reparación de chalanas que se ubicaron en el ahora llamado Parque Dorado. te puente se le denominó popularmente como "Puente Viejo" y estuvo en servicio hasta 1928, año en que otra severa riada lo arrasó.
De todas maneras, en su dilatada vida (236 años), el costo de mantenimiento era enorme. Incluso, en la etapa en que el Nalón se convirtió en navegable, y por ello los gastos eran asumidos por la Real Compañía de Minas, su coste resultó inasumible.Tras el fracaso del transporte fluvial, siguiendo el consejo de Jovellanos y con la aportación económica del Marqués de la Marismas, el señor Aguado, se construyó, en régimen de peaje, la carretera Sama-Gijón (popularmente pasó o a denominarse "carretera carbonera") que comenzaba su andadura a partir del "Puente Viejo"; dado el gran tráfico de carbones que con dirección al puerto de Gijón salían de Sama, el puente se vio sometido a un intenso deterioro, que aumentó, aún más, los costes de mantenimiento, y ello, hizo que se proyectase una nueva vía, que se acometería veinte años después con la construcción del que daría en llamarse "el Puente Nuevo": Este puente también fue destruido por otra riada en el año de 1928.

